Y aunque no es excusa es verdad que no he parado. Mi hermana vino a visitarme a Londres casi durante una semana y trajo en sus brazos el mejor regalo del mundo: violetitas madrileñas y una muñeca sevillana; empiezo a preocuparme por su gusto, tengo miedo a que en su próxima visita me compre en el aeropuerto un toro para poner encima de la tele. El caso es que lo pasamos muy bien y apenas discutimos (raro, raro, raro); lo mejor, ir a Margate, comer un buen Sunday roast y ver a viejos amigos, como mi querido Rik.
Después vine unos días a Madrid por trabajo y ¡ups! me quedé. La fiesta que organizamos de Rock Nights salió muy bien pese a los nervios de ser una inauguración. Me sorprendió la cantidad de amigos que asistieron a pesar de ser un lunes, qué cracks.
Y tras pasar tiempo con muchísimos amigos, ir a tropecientas fiestas, conciertos y sobre todo, estar con mi familia en menos de una semana, no sé porqué estoy deprimida.
El domingo vuelvo a Londres, con un par de kilos más y un par de lágrimas menos.





Bei!!! Es imposible que discutiéramos!!! Si sólo estuvimos de masajes, compras, pedicura, manicura, paseos, Shopping y cotilleing… jejeje…
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